YOGA KUNDALINI
Calera de Tango
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Características inherentes de la mujer
¿Te ha pasado alguna vez que te haz apretado un dedo en la puerta, te doblas de dolor y se acerca una persona, que tu amas, te pregunta algo y tú respodes mal porque el dolor no te deja espacio para actuar de otra forma? Y ni que decir si te pasan a llevar sin querer el dedo, serías capaz de empujar incluso golpear.
Así también reaccionan las personas con heridas en sus emociones.
Las personas heridas sienten que las dañan porque rozas sus dolores y ellas a lavez son capaces de dañar a otros porque actúan desde la inflamación e incluso la infección.
A esta altura ya deben desfilar algunos nombres de amistades o familiares frente a ti, haciendote recordar situaciones donde estas personas heridas tomaron mal algún comentario, alguna mirada, algún cambio de planes, exagerando la situación, convirtiéndo la reacción en algo mucho más intenso que el asunto en cuestión.
Ser una persona herida es caminar con una carga muy pesada, además del dolor se suman las envidias, los celos, las faltas de perdon, el egoísmo, todos elementos que dificultan el avance, impidiendo el cambiar, admitir fallas, discutir tranquilamente un problema, la carga no te permite aprender de otros, ni sentirte feliz.
Las personas heridas están molestas con ellas mismas, no se aceptan ni se aman lo suficiente para alcanzar el éxito y siembran la desesperanza en quienes las rodean.
Al escribir estas palabras pienso que este mundo está lleno de personas heridas, que sienten que el universo está en su contra y que el mundo es un lugar dificil de habitar. Esta forma de pensar no sólo aisla sino tambien impide que la maravilla de ser uno con el todo se manifieste.
Si te relacionas con personas heridas,debes tener en cuenta que es posible que encuentren una ofensa donde no la hay y debes entender que su reacción no es algo personal hacia ti, aunque lo parezca.
Ver más allá de la situación y darte cuenta de que hay una historia detrás que desencadena tal reacción, esto te dará compasión.
No añadas más dolor a esa persona, necesita ayuda para sanar, no una reprimenda, sería como golpear a un atropellado.
Ten en consideración que todos tenemos un 1% en que coincidimos, haz uso de ese 1% para comunicarte.
Si al leer estas palabras te das cuenta que tu eres la persona herida ya no te preguntarás porque se alejan tus hijos, tu marido, tus padres, amigos o porqué no te buscan para pasar contigo un buen rato.
Si es así debes preguntarte si estás lista para trabajar los problemas y superar el dolor para que no encuentres válvulas de escape como la pelea, el insulto, la comida, el alcohol, el sexo, etc.
No busques soluciones momentáneas, busca sanaciones profundas, quizas ayude un psquiatra, psicólogo, terapeuta, terapia, etc. o simplemente quedate en silencio y busca ese espacio entre la conciencia y el sueño, donde no habita el ruido ni el juicio, donde te encuentres contigo, personaje que, seguramente, pocos conocen ...
HERIDAS